La economía del dónut: un enfoque para el crecimiento sostenible

Impulsar el crecimiento económico al mismo tiempo que el bienestar de la sociedad, sin sobrepasar los límites ecológicos del planeta, es el principio fundamental de la economía del dónut, que nada tiene que ver con la famosa rosquilla dulce.
¿Qué y de dónde viene la economía del dónut?
La teoría de la economía del dónut fue formulada por primera vez en 2012 por la economista británica Kate Raworth, que en 2017 publicó Doughnut Economics: Seven Ways to Think Like a 21st-Century Economist. En este estudio plantea una teoría alternativa para equilibrar el crecimiento económico con el bienestar de la sociedad y la sostenibilidad del planeta, que permita pasar de lo que ella denomina el viejo modelo del siglo XX a un modelo del siglo XXI. De esta forma da respuesta a los modelos económicos tradicionales que priorizan el crecimiento de Producto Interior Bruto (PIB) sin considerar sus impactos sociales y ambientales.
Raworth sitúa la sociedad, sus habitantes y el planeta en el centro de su modelo y busca garantizar que todos los habitantes tengan acceso a las necesidades básicas, protegiendo al mismo tiempo el medioambiente, de forma que se asegure el futuro de las próximas generaciones.
¿Qué representa la economía del dónut o rosquilla?
Para ilustrar este modelo de la economía del donut o rosquilla, Raworth eligió el dónut, que forma dos anillos concéntricos.
Anillo interior (base social). En la parte interna del dónut están representados las necesidades y servicios básicos para el ser humano, como los alimentos, el agua potable, la educación, el trabajo, o la igualdad, entre otros.
Anillo exterior (techo ecológico). En la parte exterior están plasmados los límites del medioambiente, es decir, el techo ecológico, la contaminación, la pérdida de biodiversidad, la escasez de agua o el cambio climático.
Si nos fijamos bien, las necesidades plasmadas en ambos anillos se derivan de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.
La parte que queda entre ambos círculos (lo que sería visualmente la parte del dónut que nos comemos) es el margen que existe para mejorar, tanto a nivel social como medioambiental, de una forma ecológicamente segura y justa para la sociedad. Al cuantificar y visualizar la escala global de deficiencias y excesos, el dónut actúa como una brújula precisa para evaluar el estado actual del bienestar humano.

Fuente: https://doughnuteconomics.org/
Aplicaciones del modelo en la vida actual
El concepto de la economía del dónut o de la rosquilla ha sido adoptado por varias ciudades y organizaciones alrededor del mundo como una guía para el desarrollo sostenible. Por ejemplo, Ámsterdam ha implementado este modelo para orientar sus políticas de sostenibilidad y equidad social1. La ciudad utiliza este modelo para reducir la huella de carbono y mejorar la eficiencia energética de los edificios, reciclar materiales de construcción y asegurar el acceso a la vivienda asequible en los barrios más vulnerables.
Utilizando este marco, las ciudades pueden planificar su crecimiento de una manera que respete tanto los límites ecológicos como las necesidades sociales.
Cuatro conclusiones de la economía del dónut
El dónut o la rosquilla plantea cuatro implicaciones clave para la búsqueda del bienestar humano:
Salud planetaria y equilibrio ecológico. El Holoceno (tuvo lugar hace 11.500 millones de años) fue una época de estabilidad climática que permitió el desarrollo de civilizaciones. El Antropoceno (era actual) se caracteriza por la crisis climática y la sobreexplotación de los recursos. Por lo tanto, la mejor oportunidad de obtener una vida digna y de oportunidades para los millones de personas que habitan el planeta durante el próximo siglo depende de mantener condiciones similares a las del Holoceno, como un clima estable, aire limpio, la biodiversidad o unos océanos saludables.
Reducir las desigualdades. El alcance simultáneo de la escasez social y la sobreexplotación ecológica refleja profundas desigualdades —de ingresos y riqueza, de exposición al riesgo, de género y raza, y de poder político— tanto dentro de las regiones, como entre países. El dónut ayuda a centrar la atención en abordar dichas desigualdades cuando se teoriza y se persigue el bienestar humano.
Transformación del sistema económico. El dónut implica la necesidad de una profunda renovación de la teoría económica y la formulación de políticas para que la priorización política del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) sea reemplazada por una visión económica que busque transformar las economías, de locales a globales, para que se vuelvan regenerativas y distributivas por diseño, y así ayudar a traer a la humanidad.
Un mapa hacia el futuro. Por último, el dónut podría actuar como una brújula del siglo XXI, pero la tarea más importante es crear un mapa eficaz de lo que tenemos por delante. Gracias a las investigaciones que se están realizando, es probable que este siglo sea el primero en el que la humanidad comience a comprender y apreciar más plenamente la compleja interdependencia del bienestar humano y la salud planetaria.
Economía del donut o economía circular
Un concepto relacionado con la economía del dónut es la economía circular. Ambos comparten el mismo objetivo; replantear el sistema económico tradicional para hacerlo más sostenible y equitativo. La primera establece un modelo en el que el desarrollo debe garantizar el bienestar social sin exceder los límites ecológicos del planeta. La segunda se enfoca en reducir el desperdicio y maximizar la reutilización de los recursos. Ambos enfoques buscan un equilibrio entre crecimiento, justicia social y sostenibilidad ambiental.
En conclusión, la economista británica Kate Raworth plantea en su teoría que debemos cambiar la forma de pensar y de actuar, ya que los recursos del planeta son finitos y el modelo actual ha demostrado que no consigue reducir la desigualdad social, perjudicando, además, la sostenibilidad del planeta. Raworth postula que debemos dirigirnos hacia una economía totalmente circular.